Ellas. Un laberinto en la memoria de Mendoza, de Javier Orlando Pelichotti, reúne historias reales de mujeres cuyas huellas permanecieron dispersas entre archivos, calles, cementerios y silencios. Mi trabajo consistió en construir una forma editorial capaz de acompañar esa investigación sin reducirla a una cronología cerrada ni convertir el diseño en una decoración posterior al texto.
La portada, basada en la obra Rocíos de Argentina, de Javier Orlando Pelichotti, establece el territorio como punto de partida. Los verdes profundos envuelven la escena, mientras una abertura marfil aparece como salida, umbral o pausa dentro del laberinto. Mendoza no funciona como una simple coordenada, sino como el suelo físico y emocional donde ocurrieron estas historias.
El sistema visual se articula alrededor de un signo que puede leerse simultáneamente como huella y como laberinto. La huella representa la marca singular que dejaron estas mujeres; el laberinto, los recorridos incompletos, los documentos perdidos y los silencios que dificultan llegar hasta ellas.
Para escuchar la estructura profunda del manuscrito apliqué la ley de Zipf y analicé la frecuencia de sus palabras. Mendoza, lugares, nombres, calles, archivos, cementerios y memoria aparecieron como parte de su huella lingüística. Ese resultado confirmó que el sistema gráfico debía surgir de las obsesiones del propio texto y no de una atmósfera impuesta desde afuera.
La identidad tipográfica combina Sincopa, de Fer Cozzi, y Andada Pro, de Carolina Giovagnoli. Elegir tipografías creadas por mujeres argentinas para sostener las historias de mujeres del pasado fue también una decisión de identidad y soberanía visual.
La última fecha del índice es 2026, pero el espacio que debería contener un nombre permanece en blanco. Esta decisión dialoga con el concepto de Opera aperta —obra abierta— de Umberto Eco: una obra continúa produciendo significado cuando quien la recibe participa activamente en ella. Ese vacío no cierra el libro: lo abre. Pregunta qué otras mujeres siguen ausentes de nuestra memoria y transforma a quien lee en parte activa de esa búsqueda.
En este proyecto, diseñar fue organizar, escuchar e interpelar. El libro no propone concluir la memoria, sino mantenerla en movimiento.
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